Nunca solo, siempre seguro.
TeamTrack sirve para que, cuando sales al monte, los tuyos sepan dónde estás, y para seguir un roadbook sin llevar el rollo de papel en el manillar.
En la primera pantalla, Crear una cuenta. Pide un nombre de usuario, un correo, una contraseña y un teléfono. El teléfono importa: es por donde te llaman si pides ayuda.
Con tu usuario (o tu correo) y la contraseña. La sesión se queda guardada, así que sólo hay que hacerlo una vez; si cierras sesión a propósito, habrá que volver a entrar.
Permisos. La primera vez te pedirá la ubicación. Dale a Permitir siempre, no sólo «mientras uso la aplicación»: si no, en cuanto apagues la pantalla dejas de emitir y los tuyos te pierden.
El botón grande de abajo, Empezar a emitir, es el que manda tu posición. Mientras está encendido vas saliendo en el mapa de los tuyos y en el seguimiento de tu evento, aunque guardes el móvil y la pantalla se apague.
Arriba se ve tu velocidad, la altura y los kilómetros. En el mapa, cada uno sale con su color y con una flecha que apunta hacia donde va.
El mismo botón. Pide confirmación a propósito: darle sin querer en mitad de una ruta y dejar de aparecer sin enterarte es justo lo que no puede pasar.
Las posiciones que no se pueden enviar se guardan en el móvil y salen solas en cuanto vuelve la cobertura. No se pierde el recorrido por pasar por una zona sin señal.
El botón de Solo mapa esconde las barras y deja la pantalla entera para el mapa. Para volver, se toca la pantalla.
Ves a los tuyos en el mapa con su velocidad, su batería y hace cuánto se les vio por última vez. Eso último es lo importante: un punto de hace cuarenta minutos no es lo mismo que uno de hace treinta segundos.
El permiso es de uno en uno y lo das tú. Puedes quitárselo a cualquiera cuando quieras, y quitárselo a uno no se lo quita a los demás.
En los ajustes hay un Ocultarme para dejar de salir sin tener que ir borrando permisos.
El botón rojo del mapa. Hay tres avisos:
Se manda manteniendo pulsado dos segundos, y la barra se va llenando mientras aprietas. No es un capricho: con guantes y el móvil dando botes, un roce no puede sacar a la organización a buscar a nadie, y una ventana de «¿seguro?» es imposible de acertar en marcha.
El aviso sale con tus coordenadas hacia la organización del evento y hacia los contactos que tengas puestos en los ajustes, por llamada, SMS o correo.
Rellena los contactos antes de salir. En los ajustes, el apartado de SOS. Si están vacíos, el aviso llega sólo a la organización, y si corres por tu cuenta no llega a nadie.
Puedes llevar hasta cuatro recorridos GPX a la vez, cada uno de su color, para no confundir la ida con la vuelta o el tuyo con el del grupo.
Y tres mapas de fondo: callejero, satélite y topográfico con curvas de nivel. El topográfico es el que sirve en el monte; el satélite, para ver si una pista existe de verdad.
Apuntarte a un evento hace tres cosas: sales en el seguimiento de la organización, se te enseña el recorrido del día si ellos lo permiten, y tienes sus roadbooks a mano.
En la pantalla de Eventos salen los de hoy y los que vienen. Te apuntas con la contraseña del evento, que te da la organización, o con un código, que es lo mismo pero sin tener que pedirla.
Si tu categoría tiene su propio recorrido, es el que verás tú, con el color que haya puesto la organización.
Algunas organizaciones reparten códigos con la documentación de la
carrera, en un papel recortable. Son ocho letras y números, del estilo
HZPY-7HMJ.
Da igual si lo escribes en mayúsculas o minúsculas, con guion o sin él. Con eso quedas apuntado a ese evento, sin pedirle la contraseña a nadie.
Cada código vale para una sola persona. Si te dice que ya está usado, es que lo ha metido alguien antes: pídele otro a la organización.
Durante la carrera, la organización puede mandarte avisos: un tramo neutralizado, un cambio de recorrido, un peligro. El aviso suena, vibra y tapa la pantalla a propósito, para que no se quede en una esquina sin que nadie lo vea.
Hay dos clases. En unos basta con Ok, para que sepan que te has enterado. En otros te preguntan algo y contestas Sí, No o No lo sé.
Si llegan varios, se van poniendo en cola y salen uno detrás de otro.
Los roadbooks que subes tú los tienes siempre. Los de un evento aparecen si estás apuntado y mientras estén en fecha.
Se guardan en el móvil la primera vez que los abres, así que la siguiente abren al instante y funcionan sin cobertura, que es justo donde hacen falta.
Se leen de corrido, como el rollo de papel: las casillas van una detrás de otra sin saltos de página. Puedes poner notas en cualquier casilla.
Aquí la aplicación sabe dónde está cada casilla, así que te dice a cuántos metros está el siguiente punto y hacia dónde girar, y pasa de casilla sola al llegar.
Tocando la coordenada de una casilla te ofrece llevarte hasta ese punto con el mapa del móvil. Es para cuando no encuentras la viñeta sobre el terreno: en vez de teclear la coordenada a mano y con guantes, dos toques y tienes la ruta. El primero pregunta y el segundo abre, para que un roce no te saque de la aplicación en mitad de una especial.
El cuentakilómetros parcial. Se pone a cero, se sube y se baja de diez en diez metros para cuadrarlo con el del roadbook. Si la aplicación se cierra en mitad de una etapa, al volver sigues donde estabas y con tu trip.
En apaisado las casillas se quedan con toda la altura y el trip, el rumbo y los botones se van a una columna a la derecha. Es como se lleva un roadbook en el manillar.
Si tienes un mando Bluetooth de los que se ponen en el manillar, la aplicación lo usa para pasar de casilla y mover el trip sin soltar el puño.
En Ajustes → Mando del manillar se le dice a cada tecla qué tiene que hacer: pulsas la tecla y eliges la acción. Funciona con cualquier mando que el móvil vea como un teclado, que son casi todos.
El engranaje de la barra. Está en apartados que se despliegan, porque la mayoría se tocan una vez y nunca más:
Abajo del todo está el número de versión, que es lo que hay que decir si escribes pidiendo ayuda.
En Ajustes → Eliminar mi cuenta. Antes de hacer nada te enseña lo que hay guardado y te pide la contraseña, porque no se puede deshacer.
Se borra tu ficha, tus posiciones, tus recorridos, tus roadbooks y tus amistades. Si has corrido eventos, tu inscripción se queda en la lista del organizador pero sin tu nombre ni tus datos, para no descuadrarle una carrera que ya cerró.
Es el permiso de ubicación. Tiene que estar en Permitir siempre, no en «mientras uso la aplicación». Y conviene quitarle a TeamTrack la optimización de batería, que es lo que hace que el sistema la duerma.
En aparatos antiguos la aplicación avisa de que no puede abrir los PDF. Los de Open Rally sí funcionan en esos móviles.
Tienes que estar apuntado, y el roadbook tiene que estar en fecha. Si acabas de apuntarte, vuelve a entrar en la lista de roadbooks.
Algunos navegadores bloquean el sonido hasta que tocas la pantalla una vez. Si sale el mensaje de que el sonido está bloqueado, tócalo y ya suena el resto del día.
Si sale una pantalla con un texto de error, hazle una foto y mándanosla: ahí está escrito qué ha fallado y qué navegador lleva el aparato, que es lo que hace falta para arreglarlo.